Nunca llueve agosto de todos

 

beach during sunset
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Miren ustedes. El título no tiene nada que ver con lo que iba a escribir, de hecho, no es mas que una payasada que se me ha ocurrido al ver que hace una año que no escribo en el blog. Y ya saben, he visto que la última vez fue en agosto, y que ahora vuelve a serlo (es lo que tienen los años, que repiten siempre los mismos meses), y en fin, pues eso…muy coherente todo.

Es más, no se ni sobre lo que iba a escribir. Bueno, escribir he escrito, pero lo tengo todo guardadito en un baúl, donde si a alguien se le ocurre meter la mano, lo mismo solo saca el codo. Lo que no he hecho es publicar, porque para lo indeseable del que les escribe, y los indeseables que me leen, fíjense donde vamos a parar.

«PAUSA» ¿PUBLI-CAR? ¿Podría ser una agencia para el alquiler de vehículos? Iré más allá. ¿Alguien había hecho esta mierda de chiste antes? Bien, sigamos.

Por donde iba… Ah si, agosto…o las publicaciones. Bueno, da igual. Que tenía por fin un ratito libre, entre estudios, mudanzas, niños, pintura, taladros y otras cosas…

Yo solo encuentro relajación aquí, contando mis miserias. O eso quiero haceros creer.

Bueno, que me lío. El mes de agosto, muchos estaréis en la playa, otros en la montaña, y otros muchos, en casa. Esto ya no es lo que era. Ahora en agosto abren hasta los comercios. En mis buenos tiempos, los 90 y tal, no abría ni Javi el de las pipas, que no vendía una mierda durante el año, pero sus vacaciones eran sus vacaciones. Aunque estuviera en casa, pero no se movía. Bueno, en la tienda tampoco se movía, pero ese es otro tema. Javi un día cerró la tienda de pipas y chuches. Ya no abrió nunca más. Aunque eso pasó en diciembre, pero queda muy bien como reseña.

Lo que quiero decir es que los «agostos» están devaluados completamente. Vas a los centros comerciales y hay gente. Vas a Madrid y no hay aparcamiento. Vas a los museos, y están llenos, etc… En los 90, mi época y tal, salías por la tarde a dar un paseo por Madrid, y las ratas se asomaban por las alcantarillas para decirte  — ¡Vuelve a casa idiota!  ¿No ves el calor que hace?

En fin, que ahora hace hasta menos calor. Estuve hace poco en el parque de atracciones, y ni eso es como antes. Aún recuerdo aquellas largas colas donde se te borraba la calcamonía o calcomanía (o como cojones se diga) solo de pasarte la mano por la frente cuando sudabas. Ahora mientras esperas para subirte a la lanzadera te echan vaporcito para amenizar la espera. Flojos. Aquí los calvos hemos salido ganando de todas-todas.

Recuerdo aquellos agostos de barrio periférico madrileño. No salíamos a la calle hasta las 20:00 de la tarde, cuando bajaba el sol y hacía una temperatura más leve, unos 38ºC a la sombra. Eso sí, las noches eran más largas. Mis padres nos dejaban hasta bien entrada la madrugada, para compensar las horas perdidas por la tarde. Y allí, en aquellas frescas noches de 30ºC nos juntábamos todos en el parque del barrio. Los niños, las niñas, las ratas de las alcantarillas…éramos un todo en uno. Una suerte de ecosistema perférico.

Bueno, pues eso que los agostos están de capa caída. Por cierto, intentaré coger el ritmo para seguir escribiendo. Espero que esta temporada, no sea tan emocionante como la última. Besos, abrazos o lo que os toque.

Sed felices. 😉

 

 

 

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