La vuelta al cole de los padres.

Si amigos, la vuelta al cole ya está aquí. Cuando ya casi te habías olvidado de que existía, aparece de nuevo el mes de septiembre para devolverte de un zarpazo a la cruda realidad. Los libros, las pinturas, las mochilas, etc.

Vuelven las carreras matinales para llegar a tiempo, los gritos apresurados para que desayunen, la imagen desesperante de ver como tardan en levantarse de la cama mientras a ti el reloj te sigue comiendo el tiempo.

Pero cada niño es un planeta y como tal, orbita de manera diferente alrededor de sus padres. Y después de las joviales y alegres vacaciones, los niños comienzan a orbitar y los papás a caminar desorbitados.

Amigos, el colegio ha vuelto.

Vuelta al cole

Yo no soy ese tipo de padre que suele decir aquello de «¡Qué ganas tengo de que empiecen el colegio!» ni mucho menos. No se si será porque tengo un recuerdo nefasto de aquella prisión infantil/juvenil, o porque mi amor por los libros nació fuera de las aulas, lugar en el que ni mucho menos aprendí a cogerles cariño, más bien todo lo contrario. De la época escolar solo recuerdo las ganas que tenía de que sonara aquella horrible campana para irme a ver Barrio Sésamo

Padre comprensivo en la vuelta al cole

Gracias a lo que describo en el párrafo anterior, me considero un padre de lo más comprensivo con mis hijos. Cuando me dicen «Papá no quiero ir al colegio» me dan ganas de responderle: «Lo entiendo hijo, se que es un coñazo enorme y que entre todos los mayores te obligamos a ir a un lugar donde te tienen retenido en contra de tu voluntad».

Y continuaría con «Además de todo eso, te van a enseñar muchas cosas que no te servirán absolutamente para nada a lo largo de tu vida. El único sitio donde lo pasarás bien es en el patio, cuando te dejen liberar toda la adrenalina que llevas dentro, y por fín puedas comerte tu bocadillo. Ahí serás inmensamente feliz desparramando junto con tus amigos» Acto seguido me fundiría en un abrazo con él, y lo sacaría de allí echando leches si no estuviera penado por la ley.

De la misma manera, os he puesto en negrita el mensaje que estoy obligado a darle a mi hijo como padre (Y a mentirle).

El colegio

Seamos sinceros, no soy ningún irresponsable. Soy realista. Por favor, no me vengáis con el cuento de que allí se forman como personas. Si yo me hubiera formado en consonancia con algunos de mis profesores, sería ahora mismo una mezcla entre Gárgamel, Darth Vader, y el peor orco del Señor de los anillos.

Entiendo que hay gente que guarda un buen recuerdo del colegio, y lo acepto. También hay otras personas a las que les gusta la tortilla sin cebolla y no está tipificado como delito en el Código Penal. Como podéis ver, el mundo nunca fue todo lo justo que necesita ser…

Y ahora, responderos a estas preguntas:

– ¿Alguien ha vuelto a usar el transportador de ángulos?

– ¿En vuestra vida cotidiana que importancia tienen las ecuaciones, las raíces cuadradas y el mínimo común múltiplo?

– ¿Habéis conocido un par de catetos que estén cuadrados y conozcan a una tal hipotenusa? ¿Alguien le puso a su hijo Pitágoras? No se, esto es por acercar posturas y sacarle algo de utilidad al teorema.

– ¿Conocéis a algún sujeto que haya predicado algo?

– ¿Seguís entrando al trabajo de la mano del que va delante?

– ¿Alguien volvió a hablar de la estratosfera en su vida, hasta que a un loco llamado Felix Baumgartner se le ocurrió saltar desde ahí arriba?

Ahora el colegio mola más

Podría estar todo el día haciendo preguntas absurdas. De hecho creo que si me lo propusiera, lo lograría durante una semana entera, parando solo para comer y dormir. Pero tranquilos, a vuestros hijos los están convirtiendo en hombres y mujeres de provecho, aunque les guste el colegio lo mismo que a vosotros. Y eso que ahora en las escuelas tienen periodos de adaptación, van al cine, al teatro, tienen la semana blanca, la fiesta del agua, el carnaval, el día de la castaña… Y creo que con el tiempo llegarán a organizar despedidas de soltero.

Padres, atreveros y reconocerlo, no pasa nada. Lo único que os gusta verdaderamente del colegio es que los niños no están en casa destrozando el mobiliario, y claro, eso está muy bien. Aunque cuando volváis a vuestro colegio particular (el curro), a la mayoría os gustaría que aparecieran Doc y Marty McFly en el Delorean, para que os llevaran un mes atrás en el tiempo. Es la única manera de poder volver a chapotear con vuestros pequeños guerreros en la playa y en la piscina.

Yo este año he debido bañarme con ellos más de la cuenta. Y aquí estoy con la espalda como un siete, sentado, contando todas estás tonterías, que una vez más, no debéis tener en cuenta. Disfrutad de «vuestra» vuelta al cole.

Sed felices 😉

Un comentario

  1. ¡Pues claro que tienes toda la razón!

    Pero nuestro alienante sistema es tan absolutamente perfecto, que nos permite «desparramar» en los blog diciendo esto y lo otro, pasar el borrador (como en el aula), y a otra cosa.

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