Hacer mudanzas

Hacer mudanzas sebería ser algo exclusivo para gente metódica y ordenada.  Yo no lo soy pero aquellos que me conocen dicen que lo mío es ser cabezota. De hecho, yo también lo pienso, lo que pasa es que a mí no me afecta directamente.

Es algo parecido a aquella famosa cita que leí en una red social

«Cuando te mueres, no sabes que estás muerto, no sufres por ello, pero es duro para el resto. Lo mismo pasa cuando eres imbécil».

Albert Einstein


Hacer mudanzas

Pues digamos que mi cabezonería es algo parecido, la sufren los demás. Solo que en estos últimos tiempos he comprobado que con el paso de los días, también me ha podido afectar a mí. Me explico.

Debido a una de esas carambolas de la vida he tenido que hacer una mudanza, que en un principio se me antojaba algo fácil. Podría incluso decir que soy un experto en esto de los traslados. Llevo cinco o seis cambios de asentamiento a lo largo de mi vida, 4 ciudades diferentes, miles de kilómetros y siempre he sabido como montármelo, o casi siempre. De todas ellas, lo único que he aprendido es que siempre pierdes algo, y no, nunca jamás volverá a aparecer de nuevo.

Esta última era supuestamente la más fácil. Me voy a otro piso a corta distancia, de un piso pequeño a uno más grande, y además, tenía gente cercana que me podía ayudar. ¿Dónde está el problema? ¿Qué puede salir mal? Pues sale mal lo de siempre, que te confías. Y eso es un error de los grandes. Muy grande. El más grande.

Hacer mudanzas planificadas

En una mudanza tienes que trazar un plan y marcarte unos plazos. Tener absolutamente claros los pasos que vas a seguir y cumplirlos a rajatabla. Procura no tener que desviarte lo más mínimo de ellos, aunque es muy razonable pensar que siempre surge algún imprevisto de última hora.

Situaciones previsibles en una mudanza

Está claro que hablo desde un punto de vista muy personal, pero hazme caso, estas cosas ocurren lo creas o no. Algún día, en medio de una aparatosa mudanza, te verás reflejado y buscarás este post por los confines de Google.

Objetos animados

Para empezar has de saber que los objetos inanimados que te rodeaban en tu hogar, han cobrado vida y se han reunido en secreto para cachondearse de ti durante unos días. Algo así:

Mira como me busca por encima del armario el muy gilipollas— Le decía la lámpara al sofá mientras se escondía detrás del televisor.

Si piensas que algo no cabe, es que no cabe

Aquella pantalla de 42 pulgadas que te trajeron hace tiempo los Reyes Magos, ha cogido algo de sobrepeso y no era tan fácil bajarla tú solo por el ascensor como pensabas. Además, misteriosamente, en el mismo ascensor por el que la subías, ahora no puedes bajarla.

Cajas que desaparecen

Aunque te hayas propuesto tener las cajas ordenadas por peso, zonas de la casa, vajillas, libros, etc… Has de tener en cuenta que ellas buscan su propia libertad y están dispuestas a desaparecer en cualquier momento.

Cajas que se mueven

De la misma manera que algunas cajas buscan su libertad, otras, están dispuestas a cruzarse en tu camino cuando estés transportando el material más frágil de tu hogar. Yo las llamo cajas traidoras. Ojo, pueden provocar lesiones.



Tus amigos no quieren ayudarte

Aunque os une aquella magnífica amistad desde la infancia, tus amigos odian las mudanzas tanto o más que tú. Todos aquellos que te iban a ayudar con la mudanza, tienen muchas cosas que hacer «el día de la mudanza». Comuniones en enero, bautizos en diciembre, casas rurales alquiladas en pleno mes de noviembre (con niños). Las p…. casualidsades, ¡mecachis! Contra esto solo vale ofrecer cerveza y comida gratis después del trabajo, algunos pican.

Hacer mudanzas, el caos

Una mudanza es solo el origen del caos, la batalla no ha hecho más que comenzar. Es una lucha a muerte entre tus cajas, tu vehículo para transportarlas y el ascensor donde tienes tu nueva residencia. Si lo tienes claro.

La temporalidad de las mudanzas

Una mudanza la planeas en un día,  la transportas en 1 semana y la terminas en 9 meses.

El ascensor, ese gran aliado

Aunque de entrada tus nuevos vecinos te van a odiar por tener el ascensor ocupado un par de días, no debes preocuparte por nada, es tan solo algo pasajero. Si no tienes ascensor, en cambio, los tiempos se multiplican automáticamente por 3, y las pérdidas, y las lesiones, y… bueno, voy a parar.

Feliz mudanza

Aquí os he dejado unos cuantos puntos que os servirán de guía, o a lo mejor no os sirven para nada, como casi todo lo que escribo por estos lares. Pero tened en cuenta una cosa, está científicamente probado que el 93% de las mudanzas sobreviven a las personas que las llevan a cabo. Son datos de un fehaciente estudio que me acabo de inventar.

Si, hoy me aburría y tenía que disfrutarlo.

Sed felices 😉



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