Llegar a la meta

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¿Estás siempre intentando llegar a la meta?¿Qué es en lo primero que piensas cuando te levantas de la cama? ¿Qué cosas haces para que tu vida sea plena? ¿Cómo te comportas con los demás?

Cuestionar todo no es bueno

Estas preguntas están muy de moda entre los «coach» (consejeros o entrenadores morales de turno) que esperan que te cuestiones a diario si lo que haces, o dónde trabajas, o tus amistades, son las correctas o están donde deberían estar. Y nada más lejos de la realidad, la vida es la que es.

La vida no la mueves tú solo, también la empujan los que están a tu alrededor. A veces hacia un lado, y otras, en la dirección contraria. Y eso no depende exclusivamente de ti. A veces tu haces fuerza para lograr una serie de objetivos y el aire viene en contra dispuesto a que no lo consigas. Si no consigues el objetivo que tienes en mente, tal vez no sea todo por culpa tuya, no te machaques.

Llegar a la meta conociendo tus limitaciones

Nos engañan con frases hechas que quedan muy bonitas en el muro de Facebook, pero también hay que predicar con el ejemplo y eso ya es más difícil. Nos están enseñando a decir que si queremos, podemos. Y no, a veces se quiere y no se puede. Las frases con foto del Facebook están haciendo mucho daño.

Por poneros un ejemplo, estoy seguro de que si mi mayor ilusión hubiera sido ser cantante, no lo hubiera conseguido nunca. Tengo una voz que le puede partir un tímpano a cualquier director de casting que se preste. Podríamos pensar que si hubiera tomado clases de canto, a lo mejor algo hubiera conseguido. Tal vez sería el vocalista de la orquesta en las fiestas del pueblo, no mucho más. ¿Sabéis por que? Porque CONOZCO MIS LIMITACIONES. Algo muy importante, e incluso para ciertas profesiones, muy necesario, que en ocasiones ayuda muchísimo, y evita, depresiones, llantos, lesiones y accidentes.

¡Haz que tus sueños se hagan realidad! ¡Sal a la calle y pelea por ellos! ¡Tus sueños están ahí, sal a buscarlos!

AB-SUR-DO. Hay ocasiones en las que sales a buscar tus sueños a la calle, y como es domingo, las tiendas de sueños están cerradas. Así que vuelves a casa, pones el partido y sigues siendo feliz porque tu equipo gana 2-1. Joder, íbamos perdiendo y no he visto los goles por bajar a buscar los sueños un domingo por la tarde.

En lugar de llegar a la meta, lo que he conseguido es no verla. Un simil de lo que ocurre en las ocasiones importantes. Si no te das cuenta, es probable que, esto o algo parecido, te vuelva a pasar en otra ocasión. Si te ocurre, a lo mejor es que eres un gilipollas de manual.

¡Pelea por lo que quieres y podrás llegar a la meta!

O no, amigo. Lo que pasa es que no nos preparan para las respuestas negativas. Tengo un ejemplo muy cercano. Hay una mujer de mi entorno familiar a quién he visto pelear como una leona en la búsqueda de un objetivo. Ha trabajado, ha sudado, se ha dejado el alma tratando de conseguir una meta. Un año de esfuerzos descomunales que no son extraños viniendo de ella. Y no lo ha conseguido. La ventaja es que también es una mujer con la cabecita muy amueblada que ha aceptado el resultado, porque de antemano sabía que podía ocurrir. Ahora, tomará las decisiones que crea convenientes, pero lo más importante es aceptar que en  muchísimas ocasiones, el esfuerzo y la recompensa no comparten el mismo peso en la balanza. Es más, me atrevería a decir que es al revés por conocimiento de causa.

Esforzarse si, pero con cabeza

Mi reflexión final no es un «NO TE ESFUERCES, QUE NO VALE UNA SOBERANA MIERDA». Lo que trato de hacerte comprender es la actitud que se ha de imponer una persona que va a intentar lograr una meta. Hay que luchar mucho y muy fuerte, si, pero  tenga en cuenta que los cuentos, cuentos son, y por eso siempre acaban bien y comen perdices, o golosinas. Pero en la vida real se juega de otra manera, puedes esforzarte mucho y acabar incluso peor de como empezaste. Y para todo eso también hay que estar preparado, incluso más que para la victoria.

Son muchos los que logran grandes objetivos con trabajo y voluntad, los que en definitiva consiguen llegar a la meta, pero no son menos los que con el mismo trabajo o más, se quedan en la orilla. Si aceptas que esto puede suceder desde el minuto 1, tendrás mucho ganado.

Y después de la chapa que os acabo de pegar, suena feo, pero:

Sed felices 🙂

7 comentarios

  1. […] Siendo personas bastante consecuentes con aquello que predicamos, debemos asumir siempre los errores, aceptándolos y corrigiéndolos cuando toca, y equivocándonos de nuevo si es necesario, no son más que las cosas propias del ser humano. Eso nos lleva, o mejor dicho, nos llevará, a adquirir las obligaciones de otros sin querer. […]

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