Viejos la culpa es vuestra.

Queridos viejos:

No pediré perdón por llamaros así, porque viejos, la culpa es vuestra. Creo que hacerlo de otra manera sería quitaros un mérito que la vida os ha entregado con reconocimiento. Además, no estoy dispuesto a usar otra expresión que devalue una característica tan cariñosa, y que ahora, coronavirus de por medio, algunos tachan de despectiva. Ignorantes todos.

Perdón

Me gustaría pediros perdón, pero no voy a hacerlo, lo que tengo que hacer es culparos abiertamente. Hablaré desde mi trinchera, mejor dicho, desde mi casa que para mí es lo mismo. Además de mi deber.

En estos días muchos estamos reclamando nuestra cuota de «grandeza» en las redes sociales, aunque luego bajemos a pasear al perro 5 veces. También queremos protagonismo siendo esos «grandes olvidados». Y no hablaré de los aplausos vacíos que dedicamos a los sanitarios mientras cobramos nuestro trabajo en negro. Pero la culpa es vuestra, viejos.

Es una mierda, lo se. Nos habéis dado lo mejor a cambio de nada, y ahora todos creemos que el agua viene de otro planeta y que la vida sin Netflix, no es vida. Gracias a vuestro excelente trato se ha creado un ejército de yuppies que elude responsabilidades con suma facilidad. Una generación de irresponsables que es incapaz de entender que la solución está en quedarse en casa. Lo dicho, culpa vuestra.

Y no me pondré ni colorado al decirlo. Nos habéis hecho pensar durante años que la nevera debía estar siempre llena de las cosas que más nos gustan, hemos convertido las necesidades en obligaciones. Y claro, es muy difícil tener que haceros la compra ahora que no podéis salir de casa. ¿Dejar de ver nuestra serie para ir al supermercado? Ni locos ¿Pero qué os habéis creído, viejos?

Que si viejos, la culpa es vuestra

La culpa es vuestra por trabajar durante años como animales para darnos todo aquello que necesitábamos, y también lo que no necesitábamos. ¿A quién se le ocurre? Y encima esperaréis que nos quedemos en casa para protegeros. Estais flipando, viejos.

Os culpo por haber cotizado dignamente en trabajos honrados y también miserables, pero siempre de forma legal. Ahora tenéis lo que os merecéis, viejos. Una descendencia plagada de niñatos malcriados y de nietos insolentes, cuya infame vida gira en torno a la pantalla de su teléfono móvil. Pero repito, la culpa es vuestra, solo vuestra.

Los hay que incluso piensan que sobráis. Y eso también es culpa vuestra. Habéis criado en silencio a vuestros hijos, y a los hijos de vuestros hijos. Siempre sin poner una mala cara, es más, hasta con una sonrisa. Transformásteis un favor en una obligación, y a muchos, se les indigesta tener que esforzarse ahora por vosotros. Esforzarse sí, quedarse en casa.

Miedo

Pero mirad que sois ingénuos, viejos. Ahora que os encontráis en una posición de debilidad (digo ahora porque siempre habéis sido los más fuertes con diferencia), lo único en lo que pensáis es en volver a ver a vuestros nietos, en tener a la familia reunida en torno a una mesa repleta de comida, en preocuparos por cómo estamos los demás, en que a los egoistas no nos falte de nada. Y allí, con los ojos llenos de miedo, a través de una videollamada que habéis aprendido a hacer a base de trompicones, estáis con la serenidad que os ha caracterizado siempre, tratando de ser el primer ejemplo. Porque llorar y lamentarse no es lo vuestro. Lo vuestro es sacar a relucir los cojones y los ovarios que a nuestras generaciones de malnacidos nos faltan, sin levantar la voz lo más mínimo. Todo para seguir tirando del carro como lo habéis hecho toda la vida.

Me despido para recordaros que por todo esto, la culpa es vuestra y solo vuestra, viejos.

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Sed felices, viejos 😉

8 comentarios

    • Es indignante el egoísmo que arrastramos como sociedad. Esa lágrima lo único que te identifica es como una buena persona. Un abrazo y mucha salud.

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