El día del libro

Para un lector empedernido, el día del libro es como celebrar el cumpleaños de uno de nuestros mejores amigos. Sabemos reconocer todo aquello que nos aportan y nos gusta mimarles llegado el momento de su conmemoración. Es como el instante indicado para expresarles nuestro agradecimiento por hacernos mejores personas y disipar las dudas que nos impiden avanzar.

El libro

El libro es el mejor amigo del hombre. Perdónenme los enamorados del perro, pero les animo a compartir tiempo con los dos. El libro no te abandona, sigue ahí cuando llegas a casa, te inhibe ante los problemas y te hace reir y llorar. Es innegable, son cosas que se podrían decir también de su mascota.

Los locos de los libros tenemos fama de estar todo el día encerrados entre nuestras páginas, es otro tópico, como tantos. Pero les puedo asegurar que salimos de casa más que nadie. Lo hacemos para leer al aire libre, para ojear páginas tomando un café o tal vez, escuchando las olas del mar. También salimos a la visita de un lugar leído, o rememorando un escenario encontrado entre las páginas, incluso para adentrarnos en el personaje que nos animó a salir en búsqueda de aquel lugar.

El libro no solo está lleno de conocimiento y sabiduría. También es magia, vivencia, aventura, drama, consagración, proyecto, alegría, tristeza y un millón de adjetivos más. ¿Lo ven? El libro lo es todo. Cada uno diferente, desde su primera página hasta la contraportada. En definitiva, es un mar de emociones por el que navegar sin más rumbo que el que nos marcan sus hojas.

Celebra el día del libro

Y a ello vamos. Hoy es un día especial, muy especial. Aunque repitamos la rutina de cualquier otro momento, hoy tiene que ser diferente. Saldremos, mascarilla por delante, a cazar algún libro en una feria llena de ellos, o tal vez lo liberemos del expurgo de una biblioteca, incluso de algún puesto benéfico donde aportemos nuestro granito de arena.

Si el tiempo acompaña, es el momento ideal para realizar una ruta literaria. Y a ser posible al aire libre. Porque el libro es también libertad, y en tiempos de pandemia, el escenario siempre puede ser diferente para darnos un buen paseo. No así para un arraigado lector. Para nosotros el escenario es el que nos marca el sonido de las hojas al cambiar de lado. Es la ambición por avanzar hasta llegar al final y de la misma manera, es la decepción por haber finalizado.

Leer

De eso se trata, de leer. Leer, leer y volver a leer. Nuestra acción más simple y nuestra reivindicación más silenciosa, aunque no menos potente. Leer mucho, muchísimo. Disfrutar de la lectura y hacer disfrutar a los demás. Si no saben, enseñarles. Si no lo ven, se lo mostraremos.

Es el placer de consumir las horas en silencio, en cualquier formato y con el pensamiento claro de que podemos hacerlo donde más nos guste. Somos lectores, somos libres, somos libros.

Visitar nuestro rincón para la lectura y celebrar con un buen libro su día. No encuentro mejor forma de animar a nadie que mostrarle el respetuoso silencio que genera la oportunidad de disfrutar de las enormes posibilidades de un libro. Ahí reside su talento, el libro es la manifestación más poderosa que jamás ha existido sin hacer el menor de los ruidos. Tal vez por eso todos tengamos uno en casa. Muchos para disfrutarlos, otros para calzar la mesa, pero siempre siendo útil. C’est la vie!

Y hasta aquí mi homenaje escrito. Ahora voy a disfrutar de lo que otros han escrito para mi. Asi es, ser lector es un privilegio, siempre tienes a millones de escritores que han trabajado solo para ti. No lo desaproveches.

Feliz día del libro.

Sed felices 😉

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