Estado de alarma y estado de armarla

El estado de alarma ha terminado, eso nos han repetido los medios de comunicación hasta la saciedad. Ahora comienza una nueva temporada en la que para muchos de nosotros no va a cambiar nada, ya que el toque de queda personal era superior al impuesto. Me refiero a que cuando el gobierno instauró una hora para que no hubiera nadie por las calles, el que les escribe, llevaba un ratito en brazos de Morfeo.

Pero evidentemente no todo el mundo vive en su casa como un fraile, ya lo pudimos ver ayer por la noche. Hay grupos de gente que estaba esperando en sus viviendas como los toros en San Fermín, a la espera del chupinazo. Y así pasó, que cuando se abrió la veda, concluyó el estado de alarma y comenzó el estado de armarla.

Imagen de Okan Caliskan en Pixabay

El estado de armarla

Pues básicamente eso. Que al ser humano le gusta ser libre por naturaleza y aquello de las autorestricciones lo lleva bastante regulín. Y en este país, que salimos de noche más que al camión de la basura, se nos agrava la situación porque todo acompaña.

Tal vez sea el anestesiamiento general que tenemos como sociedad a lo largo de toda la pandemia, o quizás la absurda mentalidad que le estamos dando a las futuras generaciones, haciéndoles pensar que todo es posible si lo sueñas realmente fuerte, es lo que acaba traduciéndose en una ignorancia supina.

¿Quién es culpable?

Tal vez nadie y probablemente todos. Si en medio de un estado de alarma donde estaban falleciendo cientos de miles de personas nos poníamos a bailar coreografías en las terrazas, tal vez no sea ahora el momento de ponernos dignos y pedirle a nuestros jóvenes que no hagan un botellón. Un poco de ejemplo no hubiera venido mal, oye.

Ya se que es una opinión impopular y que muchos se ofenderán, pero el ejemplo, aunque no lo es todo, ayuda muchísimo. Luego las circunstancias empujan la balanza en un sentido u otro, y lo cierto es que ayer vimos a muchos jóvenes (y no tan jóvenes) siendo irresponsables. Pero pensemos, ¿cuántos lo fuimos a cierta edad?

No justifico nada, pero esta generación de jóvenes está conviviendo con una pandemia, habría que habernos visto a nosotros en la misma situación. Si se pudiera jugar con el tiempo, más de uno dejaría de darse golpes en el pecho y se avergonzaría de si mismo.

¿La solución?

No creo que exista una solución determinada. Existe el control. Y creo que eso está en manos de las autoridades. De la misma forma que es su obligación dejarnos claro, bien claro y cristalino, todo lo que se puede hacer y lo que no.

Porque yo con las prisas de los toques de queda, me bajé un día echando leches del coche con toda la compra que llevaba en el maletero, subí en el ascensor mirando el reloj y cuando descargué las bolsas en el descansillo y llamé a la puerta para que saliera mi mujer a echarme una mano, me abrió la vecina con una enorme sonrisa bajo su mascarilla y me dijo «Creo que te has equivocado de piso».

Yo soy un carajita, de acuerdo, pero no me negaréis que desde que saltó el Covid-19 a la palestra, no habéis tenido algún ratito de confusión.

Por aquí se puede ir, por aquí no.

Toque de queda a las nueve,

¿De la mañana o de la tarde?

Me voy a poner la mascarilla

En este pueblo tienes que llevar 2 mascarillas

¿ Y dónde pone eso?

Lo dijo el de la farmacia

¿Estás segura Carmen?

No, pero si lo dijo Joaquín que es enfermero, algo sabrá.

Manolo quítate eso

Es mi mascarilla nueva

Es el tanga de la vecina

El estado de alarma que nos queda

Y así llevamos más de un añito. Pero nos descojonamos de risa y seguimos adelante mientras no nos salpique el agua. Eso si, aquí de cara al mundo todos somos muy responsables y nadie incumple una norma, pero a la hora de clamar al cielo salimos de la cueva echando leches.

Tal vez nos falte naturalidad y nos sobre postureo, que dicen ahora los chavales. Y empezar desde cero, por qué no. Hablarle a los muchachos de responsabilidad y de consecuencias. Coger al abuelo, ponérselo delante de sus narices y decirle a los chicos claramente que si no son responsables, el abuelo puede irse al otro barrio y que incluso siendo responsable también puede pasar.

Dejémonos de traumas inexistentes y empecemos a hablar con esos niños, que están en proceso de convertirse en hombres y mujeres. Hay que explicarles que esto va muy en serio y que sabemos que para ellos es una putada vivir toda esta mierda justo a su edad. Que la única solución que conoce la humanidad ahora mismo es joderse y aguantarse sin salir de copas, o aplicar un estado de alarma para encerrarlos en casa por narices.

Ahora sin estado de alarma, esto acaba

No va a acabar, lo siento. El Covid ha venido para quedarse. Nos vacunaremos y aprenderemos a vivir con él, no queda otra. Incluso estoy seguro de que en unos cuantos años nos reiremos de nuestra actitud frente a algunas cosas que desconocíamos.

MUY IMPORTANTE: No debe hacer ningún caso de todo lo que pone en estas líneas. Soy un bloguero más que expresa su opinión y no quiero ofenderles. De la misma manera, debe saber que si le ofende algo de lo que hay aquí expuesto, me importa una soberana mierda. Yo lo que quiero es ser feliz y también deseo que ustedes lo sean, si, tú también querido ofendidito.

Sed felices;)

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