La vacuna contra el Covid-19

¿Te han vacunado? No quiero que me respondas ahora. Aunque tengo asumido que el lector medio de mi página es de algún grupo de riesgo, ya sea por edad o por achaques. El caso es que o bien habéis recibido la vacuna, o estáis en casa esperando la llamada como en aquellos concursos de los años 90.

Y eso que en este país somos bastante ingenuos. Nos creemos que llevan un orden para llamarnos y nos hacemos ilusiones esperando a que nos coloquen el jeringazo.

  • – Ay Carmen ¡qué bien! Van a empezar a vacunar a los mayores de 70
  • – Pues yo tengo 49 y ya me han puesto tres.
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La vacuna que te toca, no la que eliges

Aquí nadie se pone de acuerdo, porque si algo ha tenido este virus es que nos ha pillado meando en una pared con el culo al aire y los pantalones por los tobillos. A casi todos. Y ni hay orden de vacunación, ni consenso sobre la vacuna más adecuada, ni tan siquiera hay dos paises en todo el mundo que sigan el mismo libreto.

Primero los mayores de 80. No, primero los sanitarios. No, primero l@s cajer@s de Mercadona. De eso nada, primero los camioneros. ¡Basta ya! primero los policías y los militares. ¡Qué no! primero…

La vacuna. El Santo Grial de la sociedad. Decir que te han vacunado es el nuevo «tengo el carnet de conducir» de los cuarentones. Es necesario para subsistir, pero esta vez parece que es de verdad. La independencia que te daba el coche cuando te sacabas el carnet de conducir se ha quedado en una minucia con esto de las vacunas.

Los vacunados son de otra especie

Cuando te vacunan, digo yo, debes sentirte inmunizado por completo. Imagino que será como un super zumo de naranja con unas vitaminas de la hostia. Miras a los demás por encima del hombro con aires de grandeza y todos te señalan cuando pasas por su lado.

Los jóvenes se juntan en el parque y susurran en los grupos: «Mirad a ese cabrón, ya está vacunado». Tú debes pasar al lado de ellos y darles las buenas tardes con seguridad. El saludo sonará a un sempiterno: «Algún día seréis como yo, pringaos».

El vacunado en la actualidad, es una especie de Spiderman al descubrir que le había picado una araña cojonuda. Cuando sale a la calle, se siente como Simba el día que el mono le presenta a la manada desde el barranco. Una especie de alcalde con mayoría absoluta que sale al balcón para recibir la ovación, pero con la vacuna comprada legalmente, o eso creemos.

La vacuna que nos espera

No sabemos cuál será. De hecho no tenemos seguridad ni de que sea la misma en todas las dosis. Cabe incluso la posibilidad de que la primera dosis sea de AstraZéneca, la segunda con Pfizer y la tercera con Pacharán «La Navarra».

El caso es que esperaremos. Más todavía. Con la edad que tengamos y los achaques añadidos. Pero yo lo tengo claro. El día que por fin me vacunen, saldré a la calle con pose de Tronista, luciendo «pecho palomo» y mirando con desdén a los que queden por vacunar. A lo mejor el chute me arregla del todo y dejo de escribir gilipolleces.

Sed felices 😉



3 comentarios

  1. […] Vacaciones y disfrutar a veces no están relacionadas, pero en mi humilde opinión deberían ser sinónimos. Da igual lo que hagas, si viajas o te quedas en casa, estarás disfrutando y eso es algo que no tiene precio en los tiempos que corren. El cuerpo nos pide libertad en plena era del Covid-19. […]

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