La caja fuerte. Origen, historia y evolución

Desde tiempos inmemoriales el hombre se ha visto siempre en la necesidad de proteger sus pertenencias o sus más oscuros secretos y guardarlos lejos del alcance de las manos ajenas. Se puede decir que desde ese mismo momento se inicia la historia de la caja fuerte.

Origen de la caja fuerte

Cómo suele ocurrir con un gran número de cosas que tienen cierta utilidad en la edad contemporánea, las primeras noticias sobre la caja fuerte nos llegan desde el antiguo Egipto. Y es que allí, pronto se comenzó a guardar los tesoros familiares en unos cofres de madera que posteriormente eran enterrados.

La caja fuerte más antigua de la que se tiene constancia es de hace más de 2.500 años. Era un arcón hecho de madera de cedro con oro y marfil incrustado. Tan valioso era el continente, que fue robado y nunca más volvió a aparecer. Triste historia dónde las haya, te roban el recipiente de las cosas que quieres que no te roben. El chiste se cuenta solo.

Es evidente que lo largo de los siglos este modelo de «caja fuerte» evolucionaria. Así, en la Edad Media, aparecen los primeros armarios de seguridad. Monstruosos armarios de hierro dónde todo el que generaba algún valor guardaba su capital.

Años más tarde, en la España de Cervantes, aparecen los primeros cofres o arcas con cerraduras. Algunos de ellos con leyendas escritas en la parte frontal, suponemos que para desmotivar de alguna manera a los amigos de lo ajeno. Que digo yo, que si el ladrón llega a la caja, me da en la nariz que una frase «canallita» no le va a tirar para atrás. Pero vayan ustedes a saber, la felicidad nunca es completa, cuando ponían la frase por algo sería.



Alexandre Fichet, el inventor de la caja fuerte

Alexandre Fichet era un artesano cerrajero que decidió abrir un pequeño estudio en París en 1825. El bueno de Alexandre estaba dotado de un carácter muy fuerte y además era una persona apta para los inventos, ya que custodiaba 14 patentes en propiedad.

Aunque sus inicios no fueron buenos y le costó poner en movimiento su empresa, en 1829 acomete la invención de una «cerradura imbatible«, hecho que le abre de par en par las puertas de la Casa Real francesa. Bonita ironía la de que una cerradura inespugnable te abra las puertas.

A este aura de grandeza que le otorgaba ser el proveedor de la monarquía, hay que añadirle la invención en 1836 de lo que hoy conocemos como la caja fuerte moderna. Una carcasa metálica de una sola pieza con puerta y cerraduras reforzadas.

Más tarde y con la llegada de la Revolución industrial a Francia, el negocio de Fichet llega a su cima gracias a la proliferación de distintos medios de pago. Al haber más valores en todos los hogares, son más las personas que buscan un lugar para la custodia de los mismos en sus casas.

Fichet, que en ese momento era sinónimo de calidad y seguridad, sabrá aprovechar la jugada para realzar su emporio, aunque al mismo tiempo comenzará una batalla feroz en el que la competencia le plantará cara.

En la actualidad

A día de hoy estos artilugios tienen cientos de diseños, todos ellos muy diferentes al originario de Fichet, aunque con el objetivo inicial. Y aunque las grandes cajas fuertes son propiedad de los bancos y algunas empresas tecnológicas, si que es cierto que se pueden ver diseños en todas partes, como por ejemplo en los hoteles y los domicilios privados.

Ahora cuando la loteria llame a tu puerta y seas millonario, no tendrás excusa para no conocer cual es el lugar en el que guardar tu dinero a buen recaudo.

Sed felices 😉



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