La historia de la croqueta, una leyenda en la cocina de nuestras abuelas

Aunque la historia de la croqueta da para mucho, para quien les escribe, todo comienza con un recipiente que contenía el relleno de las mismas y que siempre estaba situado estratégicamente en la entrada de la cocina de la abuela.

Si no hubiese sido por aquella fuente de grandes dimensiones que la yaya completaba dejando alrededor tantas cucharillas como nietos tenía, probablemente hoy no estaríamos aquí hablando de esto.

Pero puedo asegurarles que todo el que pasaba por la puerta de aquella humilde cocina, cogía la correspondiente cuchara y daba buena cuenta de la maravillosa receta, que por otra parte se llevó para siempre y nunca pudimos volver a saborear. Como tantas otras cosas.



La historia de la croqueta no tiene un origen claro

La primera receta conocida data del año 1691 y viene de la mano de François Massialot, un chef francés con bastante pedigrí, que entre otras cosas fue el cocinero del Duque de Orleans.

Y resulta curioso saber que las primeras croquetas no estaban hechas de bechamel, eso llegaría mucho más tarde. Su composición inicial era una mezcla de huevo, trufa y carne, que nada tiene que ver con la actual croqueta que conocemos.

Y eso que la bechamel no tiene un origen conocido tampoco, ya que no se supo de su existencia hasta el año 1733, donde se deja ver algo parecido en un recetario escrito en inglés y que algunos han dado en deducir como tal. Como pueden ver la historia culinaria tampoco es exacta pero nunca deja de ser curiosa.

Lo que sí está demostrado es que los cocineros franceses no la utilizan hasta el siglo XVIII como ingrediente de las croquetas. Consiguiendo sin saberlo, la elaboración de uno de los alimentos más nutritivos de la faz de la tierra y más queridos por millones de comensales.



La croqueta española, ¿es la que más mola?

Pues para gustos los colores, como con todo. Lo que sí podemos asegurar es que la receta que ha llegado hasta nuestros días ha obtenido un éxito rotundo, eso es incuestionable.

No sabemos cómo se habrá ido desarrollando todo a la largo de la historia, ya que la primera receta que ve la luz en España consta de arroz, huevo batido, azúcar y pan rallado. Corría el año 1836 y venía escrita en un curioso libro de cocina donde las madres enseñaban a sus hijas pequeños trucos culinarios.

Lo cierto es que la primera vez que aparecen en un menú es en 1812 en el desarrollo de una cena de bienvenida ofrecida para las tropas británicas, que llegaban con la intención de ayudar con la expulsión de Napoleón y los soldados franceses del país.

El nombre de la croqueta

Esto tiene una explicación más concisa. La definición más exacta proviene de la onomatopeya croc que viene a definirse como crujiente.

El nombre exacto es croquette, un pequeño diminutivo de la anterior palabra. Lo cierto es que en España mucha gente sigue pronunciando mal el término croqueta por el de «cocreta», acepción que la RAE todavía no admite.

Homenaje a las abuelas y a sus croquetas

En cualquier caso, fueron nuestras abuelas las que pronunciaban mal la palabra croqueta y que como contrapunto a dicha acción, elevaron a la categoría de delicia este plato.

Para todas ellas mi homenaje en estas líneas.

Sed felices 😉



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